NOTA DE LA PLATAFORMA
(Fuente: Profesionales por la Ética)

Dos meses después de su implantación en siete comunidades autónomas (Andalucía, Aragón, Cantabria, Cataluña, Extremadura, Comunidad Foral de Navarra y Principado de Asturias), la asignatura Educación para la Ciudadanía sigue dando a los padres motivos para objetar en conciencia y negarse a que sus hijos acudan a esta clase de moral impuesta por el Gobierno.

Así, en un instituto de la provincia de Granada, en clase de Educación para la Ciudadanía para 3º de ESO, se habló de educación afectivo-sexual (uno de los contenidos de la asignatura). Ante una pregunta de una alumna, la profesora recomendó a los alumnos tener relaciones con personas de todos los sexos para poder elegir el género que uno elija.

En otro instituto, también andaluz, un grupo de alumnos de 14 años se sale de clase acompañando a un alumno objetor porque se sienten violentos ante las preguntas que el profesor les hace, planteándoles cuestiones de carácter estrictamente personal e íntimo.
Estos es solo dos ejemplos de cómo Educación para la Ciudadanía, lejos de tratar sobre la Constitución y el sistema político español, se introduce de lleno en la educación moral de los alumnos.

Ya van más de 21.000 objeciones en toda España, 21.000 compromisos con la libertad de educación. La Comunidad Foral de Navarra ha aportado a día de hoy 27 de noviembre de 2007, 331 objeciones

«Estas cifras constituyen un éxito porque la asignatura lleva solo dos meses impartiéndose y es ahora cuando los padres se están dando cuenta de lo que supone Educación para la Ciudadanía», asegura Leonor Tamayo, coordinadora de la Campaña de Objeción frente a Educación para la Ciudadanía de Profesionales por la Ética.