Hablamos con mucha frecuencia de libertad de educación, pero nos encontramos con grandes obstáculos para hacerla realidad.
La decisión final de dónde y cómo estudian nuestros hijos depende de la administración educativa, no de los padres.
Una vez elegido el centro nos damos cuenta de que su ideario debe supeditarse a las leyes educativas, entre ellas, la Educación para la Ciudadanía.
La asignatura Educación para la Ciudadanía es puro ideario. Presenta una cosmovisión radical. Ignora la existencia de la verdad y la capacidad de la razón humana para acceder a ella.
Es fundamental para crecer como personas, creer en unas verdades siendo respetuosos con las ideas de otro. La ética de la tolerancia produce indiferencia para todo lo que nos rodea, no nos ayuda a crecer, a arraigar, a establecer un proyecto personal de vida ni enamorarnos de unas ideas.
Propugna el laicismo como único marco válido de entendimiento. Fija el bien como lo legitimado por la mayoría. Enseña que la voluntad del legislador está por encima de la conciencia.
Mientras que esta asignatura permanezca en el BOE, el Estado, sea del tinte que sea, podrá formar la conciencia de nuestros hijos y esto es un peligro público.No quiero entrar, largo sería y no lo principal, en que destruye la diferenciación sexual y la alteridad, regalo para la comunicación entre los sexos y para el encuentro personal y creativo.
No caben las adaptaciones al ideario. Por un principio de no contradicción, si hay que enseñar el currículo, (que recoge todo lo anterior) no se puede enseñar otra cosa, y en este currículo se omite la existencia de la verdad y el bien. ¿Cómo se puede adaptar la existencia de la verdad y la capacidad racional de alcanzarla al descreimiento de la existencia de la verdad y el bien, es decir, al escepticismo intelectual y al relativismo ético?
Es imposible. Este es el problema de los contenidos de esta asignatura.
Pero los contenidos no son el único problema.
¿Quién educa, el Estado o las familias? Dependiendo cuál sea la respuesta de cada uno, entenderá o no la asignatura de educación para la ciudadanía como un problema. Educan la familia y los padres; el Estado debe garantizar que este derecho pueda ejercerse en libertad. El estado es subsidiario, no puede meterse en ámbitos que no le son propios
El artículo 27 de la Constitución Española y la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconocen este derecho natural de los padres, como no podía ser menos.
¿Cómo se puede a la vez aceptar que las personas decidan el rumbo político de la nación eligiendo por votación a sus representantes y negar la soberanía de las personas para elegir el tipo de educación que consideran mejor para sus hijos, y, por tanto, pudiendo acudir al centro más acorde con el método pedagógico, los planteamientos ideológicos, filosóficos, religiosos o morales que cada uno quiere para sus hijos?
La imposición de la asignatura Educación de la Ciudadanía es un planteamiento, por su sesgo impositivo, reaccionario. Nos aleja de la libertad de educación y nos acerca a pasos agigantados a la dictadura educativa donde se convierte al ciudadano, al padre y al alumno en servidores del Estado y del partido en el gobierno en cada momento. Se nos impone por ley cómo debemos educar, sentir, actuar. Se trata de un proyecto de ingeniería social donde hay que diseñar una nueva conciencia, al servicio de lo políticamente correcto del momento. Es un puro proyecto de poder, una patología totalitaria que han padecido siempre los regímenes dictatoriales.
Por eso la plataforma Navarra Educa en Libertad está trabajando duramente, informando de la realidad de esta nueva asignatura, y promoviendo la objeción de conciencia. De momento llevamos entregadas 200 objeciones en la Consejería de Educación, son más de 20.000 en toda España y creemos que es sólo el comienzo del movimiento objetor. La objeción de conciencia a la nueva asignatura no es el único camino, pero es el camino fundamental y el más eficaz y el que hace posibles otras vías para buscar la derogación de esta ley totalitaria.
La plataforma Navarra Educa en Libertad es un movimiento social de padres. Los duros enfrentamientos políticos entre el PP y el PSOE, han convertido a la asignatura y al movimiento objetor en un arma arrojadiza más entre ellos. Lo que es un debate social, de lucha por la libertad de todos los padres se está intentando convertir en un debate político o de escuela pública frente a privada, en una cuestión de la iglesia contra el estado o de un partido contra otro. No debemos consentirlo. Es un tema de libertad, de responsabilidad con la España del futuro.
¡O defendemos la libertad de todos, o nadie defiende la suya!
Teresa Jaurrieta (artículo publicado en El Debate de Navarra el 17.XI.07)