Un artículo de Alejandro Llano publicado en La Gaceta el 7 de noviembre en el que desvela el profundo intento de transformación social que supone la aplicación de la asignatura y urge a la asunción de responsabilidades:
“Si pretendes andar caliente porque tienes un buen profesor y un buen manual de civismo en el colegio de tus hijos, la gente desde luego se va a reír de tu ingenuidad, pero además quizá acabemos todos llorando, mayormente de vergüenza. Es una cuestión de dignidad y también –como diría un castizo- de pundonor.”.