por Angel Cepeda Lunes 03 de noviembre | Navarra Confidencial

Es la pregunta que nos hacemos la mayoría de los ciudadanos de a pie.

En la sentencia de los jueces navarros se dice:” Resumida y definitivamente, porque no hallamos ni en las exposiciones de motivos de las normas que las regulan, ni en el currículo ni en el contenido de los textos nada que puede razonablemente entenderse que excede de lo que es una enseñanza objetiva, crítica y neutral de una materia que es de obligada impartición ex artículo 27.2 C.E. “

En la sentencia de Huesca, el Juzgado concluye que “estamos en presencia de contenidos y objetivos que se refieren a la formación moral y son ajenos a la decisión de los padres respecto a las convicciones morales y religiosas en las que desean formar a sus hijos” Los contenidos de las asignaturas englobadas bajo la denominación de Educación para la Ciudadanía “son contrarios al derecho fundamental que les asiste (a los padres) conforme a los artículos 27.3 y 16.1 y 2 de la Constitución Española”.

Es bastante evidente, para quien lo quiere ver, que verdaderamente se pretende un adoctrinamiento moral e ideológico, utilizando la escuela para conseguir un cambio de modelo social. 

Yo no entiendo de leyes, pero se algo de educación. Y, obviamente, lo que va buscando EpC es crear el caldo de cultivo que posibilite una nueva sociedad. Y eso, digan algunos jueces lo que digan, excede los límites de cualquier asignatura.

Para cultivar honradez, hay que sembrar excelencias, dice un principio educativo. ¿Dónde están las excelencias en EpC?

Si llamar al vicio con nombres de virtud es una de las mayores corrupciones, ¿qué decir de una asignatura donde todo vale, todo es igual, todo da lo mismo?

¿Huesca o Pamplona? Depende. ¿Qué tipo de ciudadanos queremos?