José Fermín Garralda Arizcun
Padre de familia, doctor en Historia y educador

Intervenir las conciencias, y vulnerar las facultades intransferibles de padres y tutores son objetivos de los Reales Decretos de EpC, asignatura que  “pretende una auténtica revolución en las conciencias”. El problema de Educación para la Ciudadanía (EpC) “no sólo es su contenido, sino sobre todo es ella misma”. Estas fueron dos afirmaciones del dr. Rafael Alvira y del dr. Jesús Trillo-Figueroa, en la presentación de un libro de éste último, publicado por la editorial Eunsa con un significativo y atractivo título: Una tentación totalitaria. Educación para la Ciudadanía.

El salón Florencia del hotel Iruña Park de Pamplona acogió a más de un centenar de personas, que asistieron a una amenísima presentación-conferencia, finalizada en un animado diálogo, y seguida de un vino español con el que la Plataforma Navarra Educa en libertad celebró su constitución como sociedad. Al final, el autor firmó sus libros, expuestos a la venta, a quienes lo desearon. Los medios de comunicación estuvieron con el autor y en contacto con el servicio de información de la Asociación Navarra Educa en libertad (NEL) durante buena parte del día.

 

Según el presentador don Rafael Alvira, profesor activo en foros académicos y divulgativos, la EpC pretende un auténtico cambio, una auténtica revolución en las conciencias. Nos encontramos ante un laicismo planteado como antiteísmo explícito, asistimos a una versión radical de la ideología del feminismo, y es patente el propósito de algunos de llegar a un estatismo constructivista. Según el presentador, el libro de don Jesús Trillo-Figueroa es una lectura necesaria e imprescindible, y su persona un gran acierto para resolver con excelencia de autor un libro de estas características. Según don Rafael Alvira, el lector puede saborear un libro claro y valiente, con unas tesis resultado de la reflexión y no voluntaristas en cuanto emocionales.

 

            Don Jesús Trillo-Figueroa reconoció que la Plataforma y hoy Asociación Navarra Educa en libertad (NEL), ha derrochado valor en el foro público, mientras ha sido incomprendida por muchos, ya sean enemigos –lo que es lógico- o bien muchos otros –lo que es más doloroso, añado yo-.

 

            La EpC no continúa algo previo, sino que es una novedad de determinados ideólogos del s. XXI, que propugnan un modelo de democracia radical, una ideología de género, una nueva ilustración, y un radicalismo de izquierdas con su pensamiento único, pues no en vano en la cultura española  domina lo que se ha llamado “políticamente correcto”.

 

            El autor expone en su libro una concepción de la vida tradicional, una concepción realista y occidental, que concibe al Estado como un instrumento al servicio de la sociedad civil, siendo la dignidad de la persona y la misma sociedad realidades preexistentes a aquel. Conforme a los testimonios directos de los ideólogos de EpC, el Estado es quien configura la libertad humana, y sin él no hay derechos, no existiendo más realidad que la construida por él. El Estado nos constituiría para construirnos él como personas, y nos otorgaría la libertad, quebrando así, de raíz, todo presupuesto anterior como es esa realidad que denominamos naturaleza humana (por ejemplo la ideología de género afirma que el sexo no es una realidad previa sino una elección de cada individuo). El lema estatista sería: nada después del Estado y nada antes del Estado. (Personalmente, esto me recuerda al viejo dicho y praxis del fascismo histórico del todo para el Estado, todo dentro del Estado, nada fuera del Estado). Con estos supuestos, según don Jesús Trillo-Figueroa, no habrá  separación o diferenciación entre los ámbitos privado y público, de manera que  todo será ámbito público, conforme a las tesis de que todo lo personal es política y que es preciso desnaturalizar lo privado.

 

            Para el dr. Jesús Trillo-Figueroa, los Reales Decretos de EpC buscan la educación integral de la persona que abarca desde el ámbito individual al ámbito social. Pretenden imponer una ideología desde el poder político (en democracia, poder éste posiblemente cambiante), bajo una nueva concepción del poder. Así, el partido mayoritario debería imponer su mayoría en todas las esferas de la vida, incluso en la conciencia de las personas. Debería culturizar y reeducar a la sociedad desde dentro de ella, como ocurrió en la China de Mao-Tsé-tung, y además hacerlo para sustituir al creyente (el de la España confesionalmente católica) por el ciudadano del  ámbito civil.

 

            Según los ideólogos de EpC, existe una ética neutra -común y mínima-  para todos los ciudadanos. Sin embargo, hay que reconocer que esta ética neutra no existe, ni verdaderamente la desean quienes la propugnan ya que, en realidad, defienden una ética muy concreta: la ética del hedonismo y del positivismo jurídico, con ánimo de hacer desaparecer la misma moral. A esto le llaman tolerancia. Ya decía F. Nietzsche que si queremos combatir al cristianismo no debe atacarse sus dogmas sino su moral.

 

            La EpC quiere transformar la cultura española mediante la llamada ideología de género. En cuanto ideología, se trata de una concepción del ser humano fundada en ideas coherentes, prescindiendo en mayor o menor medida de la realidad, y cerradas en sí mismas. En cuanto género, ésta ideología cree que la naturaleza no ofrece la diferencia sexual, de manera que la naturaleza sería asexual. Así, la sociedad es la que corrompería al hombre y crearía los sexos. Por eso, consideran preciso acabar con la diferencia sexual y con aquellas instituciones basadas en esta diferencia, tales como la maternidad, la paternidad y la familia.

 

            Según el conferenciante, muchos contenidos de esta asignatura son rechazables, pero también, y con una mayor significación, es rechazable la asignatura como tal. En efecto, según ella, el Estado crea la ética y las creencias de los ciudadanos, invade la esfera privada de las conciencias, y sustituye a los padres incluso en sus cuidados -¿y desvelos?- por la felicidad de sus hijos. Además, la EpC estimula el hedonismo y una falta de solidaridad. No en vano, existen familias que educan a sus hijos en Centros privados o de iniciativa social y que, sintiéndose seguras, se olvidan de las familias que escolarizan a sus hijos en los Centros públicos o administrados con fondos públicos y los funcionarios responsables.

 

            Don Jesús Trillo-Figueroa, además de defender la patria potestad de los padres y tutores ante la jurisdicción del Estado, afirmó que los derechos individuales tienen límites precisamente porque los hombres viven en comunidad. Ahora bien, ¿cuál sería el verdadero límite infranqueable? La respuesta es: el límite básico es la verdad, y decir otra cosa sería voluntarismo. Una verdad ésta ajena a un extendido “buenismo” que confunde la verdad con las buenas intenciones.

 

Dicho esto, ¿qué hacer ante la actual situación? Sintetizo lo que el conferenciante fue desgranando con un mayor o menor método:

 

a) Despertar y ayudar a despertar a otras personas en nuestra sociedad del espectáculo. En ésta hay mucho de artificioso, y cosas que no se las creen ni nuestros contrarios. Es preciso rebelarse contra este sistema, siendo fieles a la  verdad –al enunciarla el autor no se refiere necesariamente a la verdad revelada- y trabajando con los pies en la tierra.

b) Reestablecer y redefinir los límites del Estado, de la política, y del ámbito de la esfera pública.

c) Recuperar la finalidad de la política que es el bien, y exigir al Estado actuar  al servicio del bien común.

d) Remodelar el Estado y ajustarlo a los derechos y necesidades de la persona y la comunidad que ésta conforma.

e) Recuperar la sociedad civil, hoy inexistente, como sustrato y la materia (prima) del Estado.

f) La actitud habitual de huir del conflicto en defensa de los derechos fundamentales de las personas no es constructiva y conduce al miedo personal y después colectivo.

 

Este resumen sobre la exposición del dr. Jesús Trillo-Figueroa –realizado bajo la exclusiva responsabilidad del que esto escribe- quiere animal la lectura de su magnífico libro, pues estamos ante un libro que desarrolla con sencillez, pero con la precisión del jurista, estos y otros muchos conceptos descubiertos desde la realidad de la vida. Es un libro de argumentos. Pues bien, la decisión y la palabra la tiene el amable lector.

 

A título personal, y en el tema del estatismo, esta presentación-conferencia me ha recordado mucho a las afirmaciones de Pío XI cuando  rechazó el estatismo fascista en su encíclica “Non abbiamo bisogno” (1931), además de otros textos del mismo pontífice relativos al orden moral y las dificilísimas circunstancias de su tiempo. Un mismo argumento fundamenta las ideologías contemporáneas estatistas, sean de perfil económico, racista o cultural, y es precisamente la supremacía del todo (la clase proletaria, la raza, la cultura dominadora o del dominio, el hedonismo…) como origen de los derechos de la persona, la familia y las instituciones sociales que no de gobierno. Para conocer diez frases o afirmaciones de los actuales defensores de categoría de la EpC, se puede consultar el diario digital Navarraconfidencial.com (15-I-2009).

 

Por otra parte, creo que de la conferencia se deduce que el Estado no es un mero instrumento de estricta gestión utilitaria, y que no se ordena sólo o principalmente a la comodidad material y temporal. No podemos entregarnos a este argumento falso, pues daríamos razones a los que imponen la EpC. El Estado –o mejor el poder civil- no puede identificarse como un Estado de obras, o de razón, sino que es una realidad moral, que debe moralizar y dar sentido a los medios que utiliza. Esto no significa que el poder civil pueda ir contra la naturaleza y otras realidades más elevadas, ni que sea el creador de la moral o la ética, ni que pueda ser totalitario, ni que eleve todo lo moral al plano legal, ni que pueda sobrepasar los debidos límites, ni otros aspectos que omito. Realmente, la EpC es absolutamente otra cosa.

 

Tras la conferencia llegaron las animadas preguntas relativas a las competencias del Estado, a las expectativas ante la próxima resolución del Tribunal Supremo sobre la objeción de conciencia, a la manera como presentar con éxito las verdades con las que denunciamos la EpC etc. etc.

 

La coordinadora de Navarra Educa en libertad, doña Teresa Jaurrieta Galdeano, dio las gracias a los miembros de la mesa y a los asistentes por su interés y preocupación, a la vez que animaba a continuar la lucha a favor de una verdadera libertad de educación sea cual fuese la resolución del Tribunal Supremo de fines de enero. También recalcó que la defensa de los derechos irrenunciables de los padres y tutores a la educación de sus hijos y frente a la EpC, no acaba ahí, sino que es parte de un panorama de mayor alcance, en el que está involucrada la reciente asociación –ayer Plataforma- Navarra Educa en libertad (NEL).

 

Para celebrar el nacimiento de dicha asociación, NEL invitó a un vino español, ocasión ésta donde, además de adquirir el libro, y estampar el autor su firma en él, los asistentes continuaron el diálogo, ampliaron su mutuo conocimiento, y acordaron seguir con ilusión la defensa de la persona, la familia y las sociedades.

 

Por mi parte, doy las gracias a los que están despiertos y ejercen  su  responsabilidad personal. La libertad exige responsabilidad. Gracias a los miembros de la Asociación NEL que han trabajado en la organización de éste evento, a los doctores Alvira y Jesús Trillo-Figueroa, a los asistentes a la conferencia y la editorial Eunsa de Pamplona, y, sobre todo, a los padres objetores a EpC que defienden su patria potestad, a sus hijos, a los Centros educativos que han elegido para ellos, pero que también defienden los derechos irrenunciables de los que están por despertar. Precisamente porque critico el estatismo, sigo creyendo en la Justicia y el Derecho, en la suprema potestas y un Gobierno al servicio del bien común.

 

Gracias de nuevo a los ponentes y a NEL por ayudar a los padres y Centros educativos a pasar del qué es y qué hacer, al hacer.

 

 

 

 

José Fermín Garralda Arizcun

Padre de familia, doctor en Historia y educador